Ambicioso Campbell

La advertencia es premonición. Profetiza Draper, el mejor Draper, el más lúcido. “Si haces algo con la secretaria en su primer día nadie te respetará. Y no serás nadie porque nadie te querrá”. Le desobedece no solo en su primer día sino en su despedida de soltero. Después, para la chica embarazada,  silencio y soledad. Eso era ser secretaria de una agencia de publicidad en los Estados Unidos de los años 60. No es diferente Campbell casado y, ante la primera decepción, se desmorona. El papá de Trudy pagará el apartamento en Nueva York. Cuando él mismo acude a su propia família para sobrellevar el pago, su padre desprecia su obra: “¿Esto es todo lo que has hecho con tu tiempo?”.  Contrariado, encuentra en la fortuna familiar de Trudy una oportunidad profesional: Clearasil como cuenta de Sterling Cooper. Comienza entonces una relación interesada con  Tom Vogel, suegro de oro, que gira entre el yugo del dinero y las presiones biológicas. Tienes que montar una família, plantar tu propio jardín. Ya sabes, que crezca algo bonito.
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