Tobillos

Es una habitación de orden frío, calculado. Moqueta en el suelo, paredes insonorizadas. De un modo extraño, el conjunto alivia el temperamento. El chico se acerca a la chica, sopesa en su mano un cacao. Ella anticipa el error: – Lo siento. -¿Qué? – Cuando era pequeña me torcí un tobillo y ahora me dan asco los penes.
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Estaciones

En principio, la chica me parece interesante. Tiene inquietudes artísticas y respeta las normas sociales. Anoche durmió mal por culpa de un programa de televisión, un reality show de gente desnuda. Ahora va con prisa porque el tren está a punto de llegar y la máquina expendedora no acepta la moneda. Se dirige al encargado de la estación. Tipo zafio, huidizo. Está aburrido y hambriento. Además sospecha que pronto será despedido, está desmotivado. Es peligroso.
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Cacao mundial

  Nuevas fechorías.  Mi cara en una moneda. La moneda no es de curso legal, ni siquiera sabemos su tamaño. Es más, la moneda es de chocolate. Por eso la he llamado cacao. Podría también hacerse merchandising del cacao, la publicidad en su versión más inútil. Lápices, camisetas, barras de chocolate. Reuniones de directores creativos discutiendo cual es la mejor estrategia. De verdad, si alguien lo comprara me daría vergüenza ajena.
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