Ali en esencia

Un miedo primario de una persona que golpea es no doler. Una de las primeras lecciones de los deportes de contacto es congelar una mirada indescifrable, ilegible. La segunda debe de ser no dirigir nunca la mirada al lugar del golpe. El boxeo, sin embargo, cuenta con el escándalo de la sangre: una brecha no es un accidente, es una señal inequívoca de debilidad. Ali presumía de ser guapo. Sus reflejos se lo permitieron y una de sus imágenes más estéticas es él esquivando un golpe de Joe Frazier con espalda y pierna derecha en semicírculo perfecto. El paso atrás preciso para desactivar a Frazier en más de 100 kilos torpes y un poco ridículos. Años después, esquiva arrinconado en una esquina 21 golpes en 10 segundos durante una pelea de exhibición. Su cara queda siempre a milímetros del guante rival.
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