Presentador premiado

No existe visionario capaz de reducir la duración de la gala de los premios Goya. 3 horas 49 minutos en 2015. Cuando se necesitaba frescura, Alex O´Dogherty en estado lento. A la una de la mañana, un sucedáneo de concierto de Miguel Poveda.

A la ilusión inicial siempre acompaña una sospecha de endogamia, el reflejo de una industria que ha conseguido concentrar en un espectáculo de audiencia masiva un lobby potente para reclamar y reivindicar. Aderezado, además, con la gracia cómplice de Dani Rovira. Su triunfo es doble: presentar la gala mejor que su antecesor y ganar el Goya al Actor Revelación o, vista la presencia mediática, arrebatárselo a Jesús Castro.

También alegre el Goya a Javier Gutiérrez, policía fascista de alcohol y violencia en ‘La isla mínima’. El personaje es un estereotipo histórico, la alegría es que no quede ni un gesto en él del Satur de ‘Águila Roja’ o del José Luis de ‘Los Serrano’. De los 10 Goyas para ‘La isla mínima’, estaba predeterminada la Mejor Fotografía como lo estaban los Mejores Efectos Especiales entre los 8 Goyas de El Niño. A Daniel Monzón lo recibieron en Cannes niños felices:”Los helicópteros, enséñanos los helicópteros”.

En la batalla total, subyace  el duopolio mediático de la televisión clonado al cine: la batalla oscura entre productoras – 10 Goyas para A3Media; 8 para Mediaset. Más que perdida la producción pública, esperemos que agazapada lamiéndose las heridas a la espera de nuevos vientos. Error: ‘Magical Girl’ es el tipo de producciones que necesitan apoyo público, el posible futuro de la industria – guion psicótico al margen.

Faltó en el enredo de premios recordar más el legado cultural, lo que hizo Antonio Banderas en su discurso de Goya honorífico mencionando a Machado, Buñuel o Unamuno. También la explosividad de Santiago Segura, humor sano en su monólogo de 2012 . Queda, eso sí, la conciencia compartida de que el cine es una propaganda silenciosa y, por ello, eficaz. Lo reivindicó González Macho en su discurso y lo recogió por sorpresa en algún spot extraño de la Gala la ya denostada ‘Marca España’.