Por qué (no) escribir en un blog

¿Quién es más generoso?¿El que escribe o el que lee? La generosidad en Internet no existe; la estupidez, sí. Mantener un blog es poco más que un gesto de solidaridad, los beneficios son ajenos. Al menos a corto plazo. Esto es así porque en Internet, os informo, hay también clases sociales. Lo recogió Cristian Campos en su explicación del zugzwang digital: se reproduce en el entorno virtual la clasificación social de la realidad analógica.

Clase alta, media y baja. Son inútiles así los principios de la Red abierta y gratuita. La clase alta fagocita el entorno. Tienen la tecnología, el capital de trabajo y millones de usuarios entre sus paredes. Son empresas mundiales: buscadores y redes sociales entre otras. Los millones de usuarios, por supuesto, forman la clase baja. ‘Páginas web anecdóticas, negocios digitales renqueantes, vídeos de baja definición, blogs abandonados, desahuciados del sector cultural’ son solo algunos condenados.

Blogs abandonados y blogs actualizados. Es insoportable de la clase baja el ruido, todo el contenido inútil que circula por la Red. Se convierte, a efectos prácticos, en una masa homogénea que nutrirá la economía del perfil alto.

Los beneficios son ajenos, decía. Al margen de intangibles y habilidades varias. Beneficios económicos, los más pragmáticos. La única alternativa: ascender a la clase media. Allí, los medios de comunicación naufragan la partida de ajedrez. Es el zugzwang: cualquier movimiento es una derrota. Consecuencias de la Red gratuita. Se empieza por defender la cultura gratis y se termina por convertir a un presentador de televisión en escritor nacional, sin afán predictivo os lo escribo.

En el eslabón más bajo está el bloguero. En clave de retribuciones, va todos los días a la fábrica como va el paleto a escuela. A asomarse por los barrotes y esperar que el día sea productivo. Que salga el patrón y escoja entre la masa homogénea. Una vez dentro, al menos los problemas son más ambiciosos. Irremediables muchos. Aun así, hay tiempo. Firma también en La Caosfera Cristian Campos, personaje inabarcable, que está “de vuelta de todo”. Que pide perdón por adelantado. Yo, en cambio, soy joven y todavía no me he cansado. Tal vez por eso sí escribir en un blog. Por el error.