No les pongas pie a las fotos

La primera pregunta fue una petición. Nos lo pasamos tan bien escuchándote que queremos que sigas hablando, José Luis. Historia viva del cine español, tiene seguidores convencidos: los ‘amanecistas’. Cada cierto tiempo se reúnen y rememoran el surrealismo de Amanece que no es poco, que es para José Luis Cuerda un neorrealismo natural.

No pudo asistir al estreno y ahora le pregunta Rafa Rodríguez, editor de Verlanga, si esta gira de presentación es un desquite por la oportunidad perdida. Presenta el guion de una serie que nunca se rodó, llamada inicialmente Ad urbe condita en un latín tan clásico que “ni los curas saben ya qué significa”. La venganza debe de ser, aunque no lo reconozca, contra todo y contra todos porque cuando divaga sobre la posible dificultad que pudieran haber supuesto  sus guiones sentencia castizo: “¡Que les jodan!”.

Ha contado anécdotas sin fecha de caducidad: que llegó a Madrid porque su padre ganó un piso en una timba -“la forma de ganar dinero más noble: le quitas al contrario lo que él te quiere quitar a ti”-, que del accidente en un 600 rosa que en la capital compraron salió un familiar eufórico – ¡No estoy muerto!, chillaba- y que Berlanga pasó la noche más oscura de su vida haciendo guardia con la División Azul en Rusia – “cuando amaneció, descubrió que se encontraba ante una pared”.

Como es ley, su obra procede de su realidad. Cuenta que sus dos películas favoritas son El ApartamentoPlácido, posiblemente su nexo más íntimo con Luis García Berlanga y Rafael Azcona. A raíz de Luis Ciges recuerda las bromas durante los rodajes. Un humor juguetón: alargaba a propósito los planos de besos. ¿Paso a mayores?, le preguntaba el actor.

De Rafael Azcona aprendió el método simple: “No pongas pie a las fotos, me decía”. Por eso un personaje que dice ‘Te quiero’ tras un beso es una estupidez. El día que murió Azcona, su mujer le regaló todas sus corbatas y tirantes. “Desde entonces me siento más hombre”.