Gravedad cero

Órbita Laika es televisión pública. Divulgación como la que hacía La Nube o actualmente Página 2. No solo aciertan con el formato, talk show simpático, sino también con la duración. Construir un espacio exacto es más que meritorio, si acaso el único inconveniente sea el exceso de ritmo.

El punto de partida de Órbita Laika es su propia ignorancia – Ángel Martín lo ha repetido hasta el agotamiento-, actitud expeditiva que se contagia. El propio humor escéptico de Ángel Martín, en esta ocasión inicial acompañado de Ana Morgade, sirve de base al flujo de colaboradores que se suceden en plató. Mientras, desmitifica el rol del presentador tradicional y banaliza, a veces forzado, sus propias aportaciones.

Para eludir la grasa científica, utilizan el humor. El resultado es directo: han demostrado que el rosa no existe, han cocinado “chipirones al E-162” y han desmitificado las capacidades sobrenaturales de las ondas móviles. Incluso se han adentrado, Aldoux Huxley y soma mediante, en los orígenes del placer. Cómo se forma, cómo se puede llegar a formar artificialmente y cuál sería nuestra reacción ante la pastilla milagrosa. “Una vez te la has tomado, ¿dejarías de tomártela?”, plantea el biólogo Pepe Cervera.

Al cierre, tono más desenfadado si cabe: monólogo musical de matemático participante en concurso de monólogos científicos. Santi García ‘Aitor Menta’, tercer clasificado en Famelab España 2014. La guitarra acústica con humor es difícil digerirla, fue mejor el guiño lúcido anterior a la actuación: “La suma de dos catetos cuadrados hace una tronista”.

Antes respondieron la pregunta que mantuvieron en vilo durante todo el programa. Sí existe la gravedad en el espacio, no es acertado el concepto de ‘ingravidez’. Ingrávida se debió sentir Laika, la perra que da nombre al programa, durante su aventura espacial. No son los primeros, por cierto, que tratan de aplicar inmortalidad a un animal mediante este tipo de homenajes. Antes fue Blackie.