Estaciones

En principio, la chica me parece interesante. Tiene inquietudes artísticas y respeta las normas sociales. Anoche durmió mal por culpa de un programa de televisión, un reality show de gente desnuda. Ahora va con prisa porque el tren está a punto de llegar y la máquina expendedora no acepta la moneda. Se dirige al encargado de la estación. Tipo zafio, huidizo. Está aburrido y hambriento. Además sospecha que pronto será despedido, está desmotivado. Es peligroso.

Ignorante, le encara seria:

– Un billete para la Zona 1.

-¿Eh? Ah, sí.

La chica deposita la moneda frente al empleado, que mira el objeto perezoso:

– Un momento, ¿ y esto…?¿Qué mierda…?¿Qué mierda es esta?

Golpea con violencia la mesa y explota:

– NO ES UNA MIERDA ES UN CACAO.

Abandona ofendida la estación. La situación le ha superado tanto que ha cometido errores gramaticales. Ha olvidado las pausas, no ha respetado las comas. No importa. Nadie insulta al cacao.