Cacao mundial

 

Nuevas fechorías.  Mi cara en una moneda. La moneda no es de curso legal, ni siquiera sabemos su tamaño. Es más, la moneda es de chocolate. Por eso la he llamado cacao. Podría también hacerse merchandising del cacao, la publicidad en su versión más inútil. Lápices, camisetas, barras de chocolate. Reuniones de directores creativos discutiendo cual es la mejor estrategia. De verdad, si alguien lo comprara me daría vergüenza ajena.

Vuelvo a la moneda. Si quisierais comeros un cacao sería comestible pero no nutritivo. La economía engorda.  Realmente el significado último de esta creación extraña es un gesto de compromiso, reivindico algo ahí. Porque estoy muy anticapitalista, muy viciado de utopía. Abajo el sistema, me meo en el sistema. Plancháis vuestra cara en una moneda pero yo os bailo (desvaría). Eso sí, solo en un horario muy concreto y si el clima pinta bien. Por lo demás me dedicaré a actualizar esto y berrear, que para eso existe la literatura. Rompo el orden mundial (claro que sí, campeón). Es un cacao mundial (es un blog, de hecho).